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07, Marzo, 2018

El metro de Barcelona empezará próximamente a realizar un inventario en su red para detectar la presencia de amianto con el objetivo de elaborar un plan de su retirada. Tras un proceso de licitación una empresa especializada se encargará en primer lugar de realizar este diagnóstico “para conocer la situación, cantidad, tipología y estado de todo el material que contenga amianto, principalmente en forma de fibrocemento”, se recoge en el pliego de condiciones.

 

Este diagnóstico se realizará en toda la red del metro: en distintas líneas, túneles, estaciones, talleres, cocheras, almacenes o subestaciones eléctricas.

 

El inventario se realizará en toda la red, desde las estaciones y túneles hasta talleres y cocheras.

 

Se espera que la adjudicataria, Inse Rail, dedicada la ingeniería y consultoría especializada en el sector ferroviario, comience los trabajos “en cuestión de días” y “muy posible” sea durante este mes de marzo a falta de realizar los últimos trámites, explican fuentes de Transports Metropolitans de Barcelona (TMB).

 

En el pliego de condiciones se especifica que el objetivo es obtener un inventario y diagnóstico del material con fibras de amianto y sus derivados “visibles en las instalaciones y dependencias del metro, y en la medida de lo posible estimar la posible existencia de amianto oculto”.

 

Entre las tareas previstas a realizar se incluye la toma de mediciones, creación y gestión de una base de datos, trabajos de inspección y localización ocular así como la elaboración de un presupuesto con un coste estimado para la sustitución de los elementos con presencia de fibrocemento.

 

Este inventario deberá llevarse a cabo en un plazo no superior a los 18 meses desde su adjudicación y la empresa encargada presentará una “planificación detallada en la que se identifiquen las tareas a realizar, indicando claramente la fecha de entrega del inventario a metro y respetando dos meses finales para posibles aclaraciones o modificaciones del documento”. La adjudicación del contrato se realizó a finales del año por un importe de 319.070, 95 euros.

 

TMB asegura que “no existe ningún componente que contenga amianto en los trenes en servicio”.

 

Por otro lado, TMB recuerda que ya ha realizado “en años anteriores un seguimiento de la presencia de amiento en instalaciones del metro” por lo que se conoce que la presencia de este material se “da principalmente en forma de planchas de fibrocementos utilizadas como cubierta en la construcción de dependencias, un material que no desprende fibras si no se manipula y por tanto no comporta peligro para trabajadores y usuarios”, asegura la compañía.

 

Las mismas fuentes añaden que “no existe ningún componente que contenga amianto en los trenes en servicio”. TMB añade que “hace años” se retiran “de manera segura y controlada” elementos de construcción que contienen amianto, “por ejemplo con motivo de obras de reforma de dependencias”.

 

Ahora con este inventario, el operador del metro busca “hacer lo más exhaustiva la posible relación” de elementos que contienen amianto para “planificar su retirada siguiendo un orden de prioridades, a pesar de que no existe obligación legal de realizar esta retirada”, concluye la compañía.

 

La concentración de fibras de amianto en el aire, un material que se prohibió su comercialización y uso en el 2002 en España, tiene efecto nocivos en la salud y durante muchos años se utilizó en productos prefabricados y en distintos sectores, como los de la construcción por lo que a día de hoy este material todavía está presente.

 

El caso del metro de Madrid

 

La reciente noticia de que un extrabajador del metro de Madrid había desarrollado cáncer de pulmón por la exposición prolongada al amianto ha hecho intervenir hasta la fiscalía. Esta semana se ha dado a conocer que la Fiscalía Provincial de Madrid ha incoado diligencias de investigación penal a raíz del acta remitida por la Inspección de Trabajo de Madrid a raíz del caso.

 

En ella se detallaba que metro de Madrid no había adoptado las medidas suficientes para evitar la exposición de sus trabajadores de mantenimiento a la presencia de amianto en alguno de los materiales de la red.

 

El caso salió a la luz hace unas semanas después de se hiciera público que un extrabajador desarrolló cáncer de pulmón por su exposición prolongada al amianto en su lugar laboral y que la Seguridad Social había reconocido como “enfermedad profesional”. Desde que se dio a conocer la noticia sindicatos del suburbano madrileño han denunciado que podría haber más casos laborales por este motivo.

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